Las propuestas en materia de infraestructura se centran en los tres ámbitos que esta comprende en la Universidad de Murcia:

  1. Las grandes infraestructuras de nuestros campus (planeamiento; urbanización; accesos viarios para bicicletas, para vehículos a motor, para medios de transporte público y peatonales; aparcamientos; movilidad interior en los campus; accesibilidad para personas con discapacidad o diversidad funcional; construcción de nuevos edificios e instalaciones, añadiendo la reforma integral, en su caso, de algunos de los ya existentes; sostenibilidad general en materia energética y medioambiental; espacios libres y jardines; gestión de residuos; telecomunicaciones; etc.
  2. El interior de edificios e instalaciones (estado de conservación; acometida de obras de reforma interior no integral; adecuación de espacios a nuevas necesidades docentes, investigadoras o de gestión; atención de incidencias; pequeñas reparaciones cotidianas; etc.
  3. Las dotaciones de mobiliario y, en especial, de equipamiento científico y técnico: Conservación de las existentes y renovación y actualización de equipos.

Cada una de estas vertientes tiene importancia. Ninguna prima sobre las otras. Sin embargo, lo cierto es que su envergadura respectiva es cuantitativamente bien distinta.

Yendo por orden y dejando al programa en materia económico-financiera los aspectos esenciales en la materia, de todas y todos es sabido que, en el último decenio, los fondos de procedencia europea y, en especial, las dotaciones procedentes de las transferencias de la CARM han experimentado una disminución drástica.

Como consecuencia de ello las previsiones originarias realizadas para el Campus de Ciencias de la Salud no se han verificado con arreglo a los tiempos previstos.

Apenas se ha iniciado la obra del Aulario de Ciencias de la Salud, sin que en estos últimos cuatro años haya habido avances significativos en este terreno, pese a que se trata de un edificio para el que había fondos desde hace tiempo por lo que ya debería estar finalizado y prácticamente en uso.

Por el contrario, todavía parece lejano el día en el que el alumnado y los servicios pendientes de trasladar de algunas de las titulaciones de Ciencias de la Salud puedan instalarse definitivamente en su nuevo Campus.

Atendiendo a la realidad descrita y a las perspectivas que cabe razonablemente considerar para los próximos cuatro años, proponemos los siguientes

Objetivos:

  1. Planificación y ordenación urbanística e infraestructural de nuestros principales campus.

Los tiempos de crisis, cuando apenas hay dinero para invertir, son idóneos para planificar. Lamentablemente, llegamos a la situación actual con dos importantes lagunas, con deberes muy retrasados y que hay que afrontar con diligencia:

  • La revisión y actualización de la ordenación urbanística del Campus de Espinardo, pues, en no pocos casos, lo hecho no se corresponde exactamente con el planeamiento vigente, lo que dificulta seguir actuando sobre el mismo.
  • La ordenación de la ampliación Norte del Campus de Espinardo, que ha de producirse en terrenos cedidos hace años por el Excmo. Ayuntamiento de Molina de Segura y que, inexplicablemente, aún no se ha culminado. Estamos perdiendo un tiempo precioso para ordenar urbanísticamente este ámbito, lo que, lógicamente, perjudicará su ejecución futura, especialmente en cuanto concierne al aseguramiento de unas buenas infraestructuras de movilidad y acceso y, muy en particular, a la cobertura futura por los medios de transporte públicos.El Campus de Espinardo está prácticamente colmatado. No parece razonable prever en él la realización de nuevas construcciones o de instalaciones de significativo alcance. Para ello, urge ordenar su ampliación Norte y planificar qué, cuándo, cómo y con qué recursos. Todo ello está por hacer y, cuanto más se demore, menos posibilidades tendremos de crecer o, al menos, de mantenernos al día.

    El Campus de la Merced tiene una situación, lógicamente, singular. No obstante, embebido en el centro mismo de la ciudad de Murcia, debe ser nuestro más importante referente en el casco urbano, de modo que hemos de mimarlo con esmero en cuanto concierne a sus necesidades de dotación y, sobre todo, de mantenimiento y aun de embellecimiento no ostentoso.

    El Campus de Lorca tiene, también, una situación peculiar, aunque de distinta naturaleza, pues su dominio no corresponde a la UMU, sino a un consorcio del que la UMU forma parte, pero sin ser una actora decisiva (lo es más bien la CARM). En Lorca sí persiste un déficit de infraestructuras que se ha de acometer por el Consorcio, con la aportación decidida de la CARM, y cuya concreción no es un invento nuestro, sino una demanda permanente de su Facultad y de cuantas personas reciben e imparten docencia o prestan servicios en él.

    Nuestro compromiso está con el Campus de Lorca, de modo inequívoco, pero en el bien entendido de que la UMU no puede ni debe afrontar ciertas cosas si no es con el sustento inequívoco del Gobierno de la CARM y, por supuesto, del Excmo. Ayuntamiento de Lorca.

    La Facultad de Ciencias del Deporte tiene, así mismo, un estatus singular. Su lejanía relativa de la ciudad de Murcia y de los campus de esta, así como su situación periférica en el mapa regional, perjudica, en primer lugar, a sus estudiantes. En consecuencia, el aseguramiento de unas condiciones óptimas y económicamente equitativas de acceso al transporte debe ser nuestra principal prioridad al efecto. Por otra parte, sus instalaciones están pendientes de ultimar, especialmente en lo referido a las deportivas. Este es uno de los casos en los que, de nuevo, con el concurso comprometido del Gobierno de la CARM y del Excmo. Ayuntamiento de San Javier, hemos de procurar que el campus quede debidamente ultimado y adecuadamente atendido, para lograr que las personas que allí estudian o trabajan no tengan la sensación de estar más alejadas de lo que muestra el mapa.

    Seguimiento intenso para que la CARM cumpla su compromiso de dotar las instalaciones que el profesorado y los estudiantes de la Escuela de Enfermeria en Cartagena merecen. Durante mucho tiempo han estado en condiciones precarias y, aunque ciertamente se han mejorado tales condiciones en los últimos tiempos, es el momento de dar una solución definitiva y digna a dicho centro. Debemos recordar que la titularidad del centro es de la CARM, pero la responsabilidad académica es de la UMU, sus estudiantes son 100% UMU, y por ello, no solo es justo, sino una obligación del equipo de gobierno cumplir y hacer cumplir los acuerdos.

    En lo tocante a los centros sanitarios vinculados o asociados a la UMU, al personal de la UMU que en ellos presta servicios, a las disciplinas que en ellos se imparten y a la investigación que en ellos sea realiza, sin perjuicio de que su titularidad dominical no corresponda a la UMU, hemos de ser sensibles a las aportaciones que seamos capaces de realizar por nuestros propios medios o, mejor, concertadamente con el SMS, en particular, para conseguir, así mismo, que sean centros que se sientan plenamente integrados en la vida universitaria en todos aquellos aspectos en los que seamos capaces de que así sea. De modo singular, hemos de estudiar las posibilidades de presencia de personal de administración y servicios que sirva de apoyo a nuestro personal vinculado en todos aquellos aspectos que pudieran contribuir a su mejor desempeño profesional y académico y, en particular, a su promoción académica y profesional, que, como es sabido, afronta una situación de bastante incertidumbre en los momentos presentes, con riesgo futuro para la pervivencia misma de las titulaciones concernidas.

  • Sostenibilidad.Otro aspecto esencial en la planificación de infraestructuras es la previsión de que sean sostenibles, no solo ambientalmente (que, por supuesto, hemos de asegurarnos de que lo sean), sino, en particular, presupuestariamente.

    No podemos permitirnos edificios total o parcialmente vacíos, sin uso, sin dotación de muebles e instalaciones o a medio hacer, sin personal para atenderlos, deteriorándose y generando costes presentes y de oportunidad que es irresponsable afrontar.

    Si se prevé edificar, hay que asegurar todo cuanto ello implica y, en particular, que se podrá dotar de mobiliario e instalaciones y que se dispondrá del volumen de personal propio mínimamente razonable para atender esas nuevas construcciones, pues es ilusorio y no nos agrada que se pretenda el recurso a la contratación externa de servicios que prestamos mejor con nuestro propio personal (en particular, con nuestro personal auxiliar de servicios y con nuestro personal de accesos) y que no serían más que fuente de riesgos jurídicos de laboralidad encubierta de los que deberíamos estar ya más que escarmentados.

    Nuestra política irá en ese sentido, previendo, por supuesto, qué implicaciones de todo orden tiene ejecutar nuevas construcciones e instalaciones y siendo cautelosos en el empleo de los recursos cuando no seamos capaces de garantizar un mantenimiento y una funcionalidad adecuados.

    Y, sobre todo, nuestra política en estos próximos cuatro años estará más orientada a consolidar lo que tenemos (sin perjuicio de procurar una eficiente y responsable finalización y puesta en marcha definitiva del Campus de Ciencias de la Salud y de otras actuaciones precisas en los restantes campus, según ha sido expuesto) y a planificar el futuro que a plantearnos nuevas construcciones e instalaciones (sin perjuicio de los casos en los que, excepcional y justificadamente, pudiera ser precisa su realización para centros o para cometidos determinados).

    Nos preocupa, muy especialmente, la conservación de nuestros campus y, obviamente, de las instalaciones de todo orden existentes en los mismos, el cuidado y reposición de sus elementos de urbanización y de mobiliario urbano, su limpieza, la concienciación de todos los universitarios acerca de la necesidad de hacer un uso responsable y cuidadoso de las instalaciones, la seguridad en su interior, etc.

    Buena parte de ello es gasto corriente, el más apretado de nuestros capítulos, junto a personal. Una gestión responsable exige no empeñarse en nuevas cargas cuando ni siquiera las presentes pueden ser atendidas con la intensidad que merecen. Por ello, y sin perjuicio, insistimos, de supuestos singulares, tenemos más el propósito de planificar el futuro y de sostener y mejorar lo que tenemos que el de ampliar y crecer en metros edificados.

    Sostenibilidad es, también, y muy destacadamente el compromiso con los objetivos adoptados por las organizaciones internacionales de las que forma parte nuestro país. En particular, con la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible (ONU) y, en este ámbito, sus previsiones sobre sostenibilidad y eficiencia energética, aprovechamiento responsable de los recursos hídricos, sostenibilidad de los espacios urbanos, etc.

    Nuestra actuación se inspirará de modo directo en tales pautas y, de esta forma, fomentaremos e incentivaremos muy especialmente el transporte público, el empleo de medios de transporte limpios, el uso de energías limpias y, en general, el comportamiento cívico y responsable.

    A tal efecto y por ejemplo, asumimos como propio el grueso de las reivindicaciones de la Asociación para la promoción del uso de la bicicleta en la Universidad de Murcia, de entre las que se ha de distinguir entre aquellas que están directamente en manos de la UMU (instalación de aparcabicis cerrados con acceso mediante TUI en centros de mayor concurrencia y de medidas de vigilancia en otros casos; actualización de aparcabicis con modelos técnicamente más seguros y reposición en los mismos términos de los deteriorados; estudio de viabilidad y, si procede, aplicación de incentivos concretos al empleo de la bicicleta y al tránsito peatonal; participar activamente en instancias consultivas en la materia del Excmo. Ayuntamiento de Murcia y, en su caso, de otras entidades públicas; dación de ejemplo por parte de los cargos académicos y de gestión, etc.) y aquellas otras que dependen de otras Administraciones Públicas, pero que, en todo caso, la UMU ha de impulsar y reivindicar (eje viario seguro para bicicletas desde la Plaza Circular hasta el Campus de Espinardo; acciones en materia de iluminación en vías municipales; acciones en el caso de campus más insertos en la trama urbana, etc.).

    Estaremos, además, especialmente atentos a las medidas propuestas por esta y por otras asociaciones o grupos de personas que se implican de forma activa en la sostenibilidad, procediendo, en particular, a constituir un marco de participación consultiva que actúe en coordinación con el vicerrectorado competente en materia de infraestructuras. Finalmente, hemos de procurar que en nuestros planes de estudios se incorporen de modo eficaz contenidos que, tomando en consideración el ámbito de cada disciplina y de cada ciencia, reflejen estos objetivos universales y eduquen en sus valores.

  • Eficacia en la gestión administrativa y técnica.La planificación temporal y material de las infraestructuras, de las necesidades de suministros y de los requerimientos que, en materia de servicios, sean de justificada contratación externa es un elemento vital para asegurar una adecuada gestión técnica y administrativa. No podemos consentir demoras en la contratación o en la ejecución de obras, suministros o servicios por razón de falta de cumplimiento de requisitos técnicos o legales, así como, tampoco, contingencias relacionadas con la falta de previsión y de decisión en tiempo oportuno para nuevas convocatorias de licitaciones, prórrogas no adecuadamente planificadas, extinciones contractuales no prevenidas con suficiente antelación, etc. Las áreas responsables, Unidad Técnica y Contratación, Patrimonio y Servicios (con inclusión, por supuesto, del personal auxiliar de servicios y del personal de accesos), sufren una considerable tensión por una falta de adecuada previsión (anual y plurianual), con picos de actividad que no se justifican y que generan situaciones de estrés que su personal no tiene por qué soportar, a lo que se une una legislación contractual del sector público cada vez más exigente y rígida y unas normativas técnicas que afectan a los mantenimientos y actuaciones de conservación y que, de igual modo, son cada vez más rigurosas, lo que, sin perjuicio de que sea positivo en términos de interés general, comporta presiones y exigencias añadidas.

    Nos comprometemos (y esto sí que podemos hacerlo, pues depende de nosotros y no de factores externos) a disponer una adecuada planificación participativa en esta materia que asegure una eficaz gestión administrativa y técnica, con previsiones claras y tiempos precisos, con licitaciones efectuadas con tiempo bastante, obtención de licencias municipales con tiempo bastante, formulación de pliegos administrativos y técnicos adecuados que no generen dificultades de ningún orden en la ejecución posterior, cronogramas claros acerca de los tiempos de extinción contractual y de las posibilidades de prórroga, proyectos técnicamente precisos y sin desviaciones (con exigencias de responsabilidades en caso contrario), seguimiento técnico adecuado y exigente de las condiciones de prestación de todos los contratos, etc.

    El esfuerzo del personal de Contratación, Patrimonio y Servicios y de la Unidad Técnica es muy notable y no se puede desaprovechar, ni forzar más allá de lo razonable. La decisión política o de oportunidad debe verificarse, pues, de forma participativa y con el mayor consenso posible en nuestros órganos de gobierno, pero, sobre todo, con tiempo, claridad y concepto bastante como para que no sea el primer y más fundamental obstáculo.

    A partir de ahí y por supuesto, habrá que analizar con detenimiento la situación de dotación personal y de recursos de las áreas más directamente implicadas. En ellas, como en todas, hay disfuncionalidades y muchas posibilidades para incrementar la eficacia y la eficiencia. Procuraremos contribuir a que su mejora sea constante, con la previsión de lo requerido en todos los sentidos, con el adecuado reconocimiento a su personal y con la debida facilitación de cuanta formación y cualificación administrativa y técnica pueda ser precisa.

    En todo caso, hemos de ser un ejemplo en esta materia y nuestro compromiso es que vamos a serlo aún más de lo que ya lo somos.

    En lo tocante a la situación de nuestros edificios e instalaciones, la premisa ineludible es su debida atención y conservación, seguridad técnica, confortabilidad, eficiencia energética y sostenibilidad. Todo ello, a su vez, se somete a las cambiantes exigencias de la actividad académica, lo que, de nuevo, impone una política de planificación dinámica pero, sobre todo, eficaz, que anticipe adecuadamente las necesidades futuras.

    Para ello, es fundamental el concurso participativo de estudiantes, PDI y PAS, pues son quienes mejor conocen el estado de sus centros. Hemos, así, de estudiar fórmulas de desconcentración a favor de los centros de cuanto concierne a la sostenibilidad y conservación de sus instalaciones, sin perjuicio de una visión general al respecto desde el vicerrectorado competente y de los apoyos técnicos procedentes del personal y de las unidades interesadas.

    La imagen exterior e interior de nuestros edificios, aulas, laboratorios, bibliotecas,…, debe ser cuidada. No podemos ni debemos acometer obras deslumbrantes pero insostenibles, pero sí esmerarnos en el mayor decoro en la preservación de unas instalaciones limpias, confortables, en las que dé gusto estar y que sean, incluso, visual y estéticamente atractivas sin merma de funcionalidad. A tal efecto, estudiaremos fórmulas que incentiven a los centros para su mejor aspecto y funcionalidad y a favor del personal encargado de tales cometidos, para su mejor actualización de competencias técnicas y el consiguiente reconocimiento profesional y retributivo.

    Nos concierne, muy especialmente, la seguridad de nuestras instalaciones de investigación y experimentación, al igual que dispensar el trato más digno que sea posible a los animales empleados para el avance de la ciencia, por encima, siempre que sea posible, de los estándares normativos que nos obliguen y con las dotaciones de medios y de recursos humanos (en situación profesionalmente digna) que, como mínimo, respondan a las exigencias jurídicas.

    El cuidado de los protocolos de seguridad; de la formación adecuada a favor de PDI, PAS, estudiantes y personas externas colaboradoras; la prevención más estricta de los riesgos de toda índole; en suma, la evitación responsable de contingencias por la actuación de cualesquiera riesgos y la permanente actualización de protocolos, redundancias en la seguridad y pautas de reacción son nuestra preocupación fundamental al respecto, y así se plasmará en una planificación y en técnicas de evaluación todavía más rigurosas y autoexigentes de aquellas de las que disponemos en la actualidad.

    Nos anima, también, el deseo no sensiblero, pero sí ético, de que los seres vivos que nos ayudan a progresar en la ciencia tengan el mejor trato que sea factible y, sobre todo, que aquellos para los que llegue el momento de no ofrecer utilidad para la experimentación, especialmente en el caso de los primates, tengan un destino singularmente digno.

    Finalmente, el estado de nuestro mobiliario y de los medios técnicos inventariables y fungibles de todo orden para las actividades académicas y gestoras forma parte esencial de la calidad del servicio público. A este respecto, no cabe el despilfarro, frente al que ha de haber, siempre, tolerancia cero. Hemos de procurar la mejor relación coste utilidad, pero tenemos, también, que ser conscientes de la necesidad permanente de decoro de los medios aplicados a la gestión y a la docencia y de actualización tecnológica de los destinados, así mismo, a la docencia y, en especial, a la investigación. Las convocatorias para dotación de infraestructuras deben, pues, robustecerse en la medida en que ello sea presupuestariamente posible y con arreglo a premisas inequívocas de calidad e innovación.

Sigue leyendo:

3.4. Igualdad, transparencia y responsabilidad social