Reproducimos a continuación la entrevista de F. CARRERES publicada en La Verdad el 28 de enero de 2018.

Catedrático de Filosofía y coordinador del Código Ético que la Universidad de Murcia (UMU) se dio hace poco más de un año, Emilio Martínez Navarro insiste en presentar su candidatura al Rectorado como un proyecto propio, y quiere vincular su mandato a los objetivos de desarrollo sostenible impulsados por la ONU que, a juicio de su equipo, deben impregnar a toda la institución.

[ Descarga aquí el PDF de la entrevista en La Verdad, 28 de enero 2018, «La financiación se queda corta» ]

[ Lee la entrevista en la web de La Verdad ]

–Integra en su candidatura a buena parte del equipo del actual rector, José Orihuela. ¿Es la suya una propuesta continuista?
–He contado con tres vicerrectores del actual equipo, no son demasiados: José Manuel Mira, Carmen López Aniorte y Francisca Tomás. No me considero heredero de nada ni continuista. Mi equipo lleva un programa que es distinto del que hubiera llevado Orihuela. En un principio tenía esa perspectiva, pero ahora ya no es así.
–¿Cómo valora su gestión al frente del Rectorado?
–Valoro de forma positiva lo que se ha hecho bien, y negativa lo que se ha hecho mal. Respeto a todos quienes han estado, es una carga muy grande que han sabido llevar muy bien. Orihuela ha cometido errores que todos conocen porque han sido muy aireados, pero ha tenido muchos aciertos también. Se han hecho cosas muy buenas. Lo que ocurre es que algunos fallos han sido muy visibles, y muchos de los aciertos que ha tenido no han sido tan visibles.
–¿A qué hechos se refiere?
–En algunos sectores había cierto lío con la contratación y se han puesto las cosas en orden. Jamás se reconocerá su gestión con la Inspección de Trabajo —en relación a la empresa Ticarum, vinculada a la Universidad de Murcia—, que evitó un daño tremendo.
–También fue muy contestada la propuesta para trasladar el Rectorado de la Convalecencia…
–La Convalecencia está bien donde está, pero los rectores y todo el equipo deben tener un despacho en Espinardo al que acudan algunos días a la semana. La mayor parte de las facultades están en Espinardo.
–Dijo que luchará por «una universidad más justa y con cero chanchullos». ¿Ahora los hay?
–No, hay intentos, intentos de clientelismo y de hacer trampas para que entren determinadas personas y conseguir privilegios, está en la condición humana. Mi propuesta es esta blecer un sistema de alertas que permita que esos intentos sean detectados y frenados.
–¿Un sistema de denuncias anónimas?
–Ese puede ser uno de los elementos, pero también una serie de controles, personas que estén muy atentas, y sistemas de transparencia.
–El Código Ético de la Universidad de Murcia que usted mismo coordinó condena también el plagio. ¿Tiene mucha incidencia?
–En ese tema se está avanzando mucho. La UMU ha contratado un sistema informático que permite detectar cuando un trabajo o una tesis están plagiados. El texto en formato electrónico se pasa por un detector de plagio a través de un programa informático.
–¿Qué propósitos inspiran su candidatura al Rectorado?
–Durante mi mandato me gustaría que hubiera una referencia permanente a los 17 objetivos de desarrollo sostenible marcados por la ONU para erradicar la pobreza, proteger el planeta y asegurar la prosperidad para todos. La idea es que cada departamento, cada facultad, los ponga en valor. Que, por ejemplo, Economía se centré en la erradicación de la pobreza, Educación en la equidad de género… Que sean iniciativas que tengan proyección regional. Otro eje importante es el acceso de los estudiantes, que debe incentivarse en los másteres con una rebaja drástica de las tasas. Tenemos el ejemplo de Andalucía, donde las tasas son más económicas.
–Miles de alumnos han tenido que dejar los estudios por los precios de las tasas y el endurecimiento de las condiciones para disfrutar de una beca…
–Hay que negociar con la Comunidad la orden de precios públicos, porque la UMU tiene que cumplir la ley, pero también debe promover que ningún alumno se quede fuera. Además hay que establecer más ayudas para los alumnos que enfrentan situaciones sobrevenidas.
–¿Para los alumnos con buen rendimiento, o cree que deben ser iguales para todos?
–En principio para todos. Cuando hay problemas de rendimiento, a veces puede ser pasajero, o por una causa sobrevenida. Si la situación en casa es explosiva por cualquier circunstancia, es normal que el rendimiento se vea afectado.
–Los estudiantes se quejan en muchas ocasiones al Defensor del Universitario de que les resulta muy complicado compatibilizar un trabajo con los estudios…
–Vamos a reducir al máximo la asistencia obligatoria a clase, sin menoscabo de la adquisición de competencias que deba realizarse en un centro universitario, como es el caso de Medicina, Enfermería… En otras ocasiones, es el profesor quien de cide restar puntos en función de las asistencia, por ejemplo, a seminarios, y eso es ilegal y no puede ser, también para eso pondremos en marcha el sistema de alertas. Hay competencias que sí obligan a realizar las prácticas y mostrar su adquisición en un espacio universitario, pero salvo en esos casos, no debería ser obligatorio.
–¿Le preocupa el descenso de estudiantes por la caída de la natalidad?
–Tenemos suficiente alumnado en los grados, pero falta en los másteres y doctorados, y tenemos que buscarlo. Y no solo en España. Pondremos mucho énfasis en la proyección con América Latina.
–¿Qué propósitos más inmediatos se ha marcado?
–El impulso al Campus de Ciencias de la Salud de El Palmar es fundamental. Está a medias, hay edificios terminados, otro en el que solo se ha puesto la primera piedra… Es una prioridad para mi equipo. Como lo son los campus de Lorca, de San Javier, que no deben ser olvidados. Tenemos que lograr que los alumnos no se sientan discriminados por estar matriculados en ningún campus.
–El plan de financiación marcará las cuentas de la UMU los próximos años. ¿Se queda corta la financiación?
–Sí queda corta. Mi equipo trabajará por un incremento razonable basado en lo que la Universidad de Murcia necesita, con números y proyectos delante, que convencería a cualquiera de que hay que apoyar con más entusiasmo a la UMU porque es la joya de nuestra Región. Es básico apoyar la dignificación de los profesores asociados, que suman más de un millar, y muchos están en condiciones precarias. Hay una parte importante de ellos que no han podido desarrollar su carrera profesional por la crisis y los recortes. Quienes están acreditados por la Aneca para figuras contractuales a tiempo completo deberían de tener la oportunidad de acceder a esas plazas, que concurran a ellas en las mismas condiciones que cualquier otro aspirante que cumpla los requisitos. Quienes tienen los mé- ritos y acreditación, necesitan una solución urgente y la financiación adecuada. Y más teniendo en cuenta en que los próximos años se podrá ahorrar en otras cuestiones, como la acreditación de titulares a catedráticos, ya que en los dos últimos años se han realizado avances en ese sentido.
–¿Y el personal de administración y servicios?
–Queremos clarificar su carrera profesional y que, como los profesores, sepan cuáles son los escalones y los requisitos para pasar al siguiente. Es algo que mi equipo puede conseguir, una carrera clara y con oportunidades prefijadas.
–¿Le preocupa la posición de la UMU en los «rankings»?
–Tenemos que seguir adelante, pero no sé si la herramienta debe ser traer figuras, creo que no. Tenemos una cantera muy buena y podemos subir potenciando lo que tenemos. Se sube mejorando la calidad en todos los aspectos, investigación, proyección internacional, transferencia a las empresas… La investigación, que también, no es el único objetivo.
–Las plantillas de los grupos han quedado también envejecidas por los recortes…
–Estamos seguros de que vienen tiempos mejores y de que vamos a conseguir más recursos. Gran parte de la financiación de los 300 grupos de investigación procede de proyectos europeos, y para incentivarla, los grupos necesitan un empujón, un sistema de apoyo en la búsqueda de financiación. Mi equipo apostará también por seguir con el trabajo realizado por la vicerrectora Francisca Tomás con la creación de cátedras de empresa, un sistema con el que todos salen beneficiados: los investigadores puede seguir trabajando, y las empresas se benefician de esos avances y contribuyen al desarrollo de la Región.
–La reforma de la Ley de Universidades empezará a tomar cuerpo este año. ¿Considera que el Gobierno regional tiene que poner límites al crecimiento de las universidades privadas?
–El Gobierno tiene que gobernar, y mirar por lo mejor para la Región y para las universidades públicas, que son las suyas, y debe darles prioridad, es de sentido común. No puede darle facilidades a alguien que ve la universidad como un negocio. Las privadas deben realizar las prácticas, ya sean clínicas o de enseñanza, en centros privados, como ocurre en Navarra. Yo espero que la UCAM tenga su propia clínica privada para que hagan allí las prácticasde sus alumnos. Si en algún centro sobran plazas, puede hacerse un convenio, pero cobrando lo que corresponde, y no tasas irrisorias
–¿Cómo es su idea, su modelo, de gobernanza?
–En breve tendremos nuevos estatutos, y los cambios no serán drásticos; el reparto de fuerzas entre el Consejo de Gobierno, el Claustro, el Rectorado… da un equilibrio que permite garantizar la autonomía universitaria, y a la vez obliga a la rendición de cuentas, con la que tenemos que ser muy respetuosos.

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